El devenir del tiempo. A veces cruel, a veces balsámico, a veces amigo, otras el más terrible de los huracanes que arrasan la tranquilidad de una vida completamente normal, sin sobresaltos, sin sorpresas, sin problemas que resolver concienzudamente ; mi vida. El devenir del tiempo me demostró muchas cosas. Me demostró que en ocasiones había que tomar decisiones drásticas, definitivas y sobre todo dolorosas. Pero no un dolor superficial como el que provoca una mala caída, sino un dolor interior, demasiado íntimo, demasiado anclado al alma, el dolor más doloroso. Entre otras cosas, tuve que separarme de ti, sin que tu quisieras, sin que yo quisiera, provocando el sufrimiento de ambos. El tiempo y la experiencia me mostraron que, a veces, no es suficiento con querer, con amar, con desear, y que las cosas se ponen muy difíciles en ocasiones. Descubrí que las frases de las películas no son ciertas, que el amor NO lo puede todo y que TODO pudo con nosotros, con lo nuestro.
Y aquí, con toda la vida por delante, con mucho tiempo por transcurrir, hay días que siento miedo a lo desconocido, al dolor que
(seguro) está por venir. Pero la curiosidad es más fuerte. Y la vana esperanza de volver a verte y de que el tiempo decida volver a unirnos en el mismo espacio-tiempo me mantiene muy viva, abrazada al tiempo.