martes, 1 de junio de 2010

49.

- Siempre he pensado que se puede mentir con muchas cosas. Se puede fingir un beso, un te quiero, un te amo; se puede fingir en el sexo, con el sexo, mediante el sexo, se puede fingir en una caricia y en un adiós. Pero nunca, nunca se puede fingir en un abrazo. Con él puedes sentir si una persona quiere de verdad.

- Y tú, ¿qué sientes con los míos?

- Que me quieres bastante.
- Te quiero bastante.


#Nuevedeoctubrededosmilnueve.

domingo, 23 de mayo de 2010

Fue...

Como el magnetismo de lo prohibido (lo jodidamente prohibido), como el bálsamo reconstructor de corazones de primavera, como la eclosión de las partículas de la rutina, como el delirio de una noche de alcohol y multitudes en la que de repente se encuentran a solas, como la culminación de dos años de miradas, roces y contenciones, como una mirada que reclama auxilio y unos ojos que desbordan deseo se sacian sin pensar en las consecuencias, mientras todos esperan, como la salida de emergencia cuando decides dejar de pensar…
Como las cosas que decides que es mejor olvidar (¿habrá sido un sueño?).
No, no lo ha sido.

jueves, 29 de abril de 2010

47

Queriendo(te) en superlativo; elevando tus besos al cuadrado (o al cubo si es fin de semana).

Entre excesos de alcohol y sonrisas, de Malboro y abrazos...




... encontré mi complemento directo.

domingo, 4 de abril de 2010

¿Sabes que? Anoche entre desvelos pactados decidí que quería conservar todos tus recuerdos. Que quería recordar el día que te conocí, aunque fuera demasiado pronto y las legañas aun estuvieran de visita por mis perezosos ojos. Decidí recordar el momento exacto del día perfecto de nuestro primer beso. Decidí recordar tu llamada de auxilio, llorando que me necesitabas. Decidí también recordar en qué momento lo dejé todo para acudir a ti, a tu reclamo. Decidí recordar tu bienvenida, nuestros días y nuestras noches, porque fueron solo nuestras, porque nadie hubiera podido robarlas aunque hubiese puesto todo el empeño del mundo. Decidí recordar el sabor exacto que dejó en mis labios el agua salada de aquella playa mágica y el alcohol de cada copa de verano. Decidí conservar en el cajón de los recuerdos nuestra despedida, que no fue un adiós sino un hasta luego, un ‘’luego’’ que jamás llegó. Decidí recordar el principio del declive de lo nuestro, la primera noche sin un te quiero por tu parte, la primera sin un beso, la primera sin hablar… Decidí guardar cada lágrima que recorrió mi piel por tu ausencia, hasta que mis ojos decidieron secarse, a la vez que mi corazón. Decidí recordar la extraña sensación de mi corazón anclándose a tu recuerdo, negándose a seguir, escapando a remedios y ayudas. Recuerdo la última conversación, el culmen del dolor y el estrepitoso llanto que todo aquello conllevó. Decidí recordar aquella noche de lágrimas, sin conseguir cerrar los ojos y vencerme al sueño. Decidí recordar mi resignación, mi derrota, tu pérdida. [Hoy, casi un año después, sé que todo quedará y sobrevivirá al paso del tiempo.]
Y jamás conseguí recordar el olor de tu cuerpo en mi piel.

lunes, 22 de marzo de 2010


Encontrarte al otro lado de la almohada en cada despertar.



No pido nada más.

jueves, 4 de marzo de 2010

Mi excepción.



Todo aquello no fue más que un retazo del cielo azul, demasiado azul, que nos cubría en aquellos viejos días de verano, ya muy lejanos. Todo aquello no fue más que la mala secuela de un filme de terror que nos perseguía a través de los tiempos, sobreviviendo a tempestades y lamentos. El recuerdo de tus besos en mi piel, de tus manos en mis piernas, no es más que un demonio malvado, una bacteria que devora mi estabilidad, un poco más cada día.

#Las aventuras son la parte torrencial y vertiginosa de la vida, es decir, la excepción. Y como tal, no podía durar demasiado, y así fue. Amor fugaz, amor cobarde, amor prohibido.

martes, 19 de enero de 2010

Sonrisas bipolares.




Cuando todo se derrumba, miro al frente, y ahí estás tú, como un destello en mi oscuridad, un destello de esa felicidad que le robo al tiempo cada amanecer. Eres mi aire, mi oxígeno, mi vía de escape y mi descanso. Adormeces al dolor, reverberas mi alma, mantienes despierto a mi espíritu. Mantienes unidas las estrellas de mi firmamento, que ya es tuyo y ya es nuestro. Escribes en el cuaderno de mi vida palabras felices, palabras que alimentan mi ser y desatan sonrisas bipolares y caricias furtivas debajo de cualquier mantel de restaurante chino con aroma a celebración fingida. Abrigas mi corazón y yo ya no quiero pasar frío.



*Te invito a un café en mi jardín del Edén, las manzanas te esperan ansiosas por hacer lo incorrecto. Y yo… yo deseo morder cada una de ellas, amarrarme a tu cintura y seguir siendo okupas de corazones ajenos por mucho tiempo.

lunes, 11 de enero de 2010

Inmóvil.

Como en nuestra última fotografía, me encuentro inmóvil, parada en un momento del tiempo que quisiera borrar para siempre; el momento en el que todo se derrumba y entre mis escombros busco una salida que sé que no encontraré. En cambio, cada diez centímetros sí encuentro un recuerdo que engendra una lágrima, o una sonrisa, que enciende mi esperanza, esa que intento apagar en cuerpo y alma. Y tú no estás.

Me pregunto si tú vida también se habrá derrumbado, si estarás enterrado entre escombros como yo, o si has conseguido el hormigón necesario para evitar el desastre. Siempre deseé que fueras feliz. Durante el tiempo que me regalaste solo vivía para conseguirlo. Era mi objetivo prioritario. Mi motor eras tú. Pero todo se hace viejo, y nuestra historia enfermó irremediablemente. Y ninguno de los dos intentó sanarla.


Y como ves, sigo aquí, en nuestro lugar, inmóvil, como el banco de piedra que envolvió nuestro primer beso, como la cama vacía sin nuestros cuerpos, como el reloj que contaba nuestras horas, como mi vida, como mis sonrisas, como nuestra última fotografía. Como .

domingo, 13 de diciembre de 2009

* Adoro sentir tu olor invadiendo mi piel, acomodándose en ella como si fuera a quedarse a vivir aquí para siempre.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Carta I. Vuelve.

Y como ves aún sigo aquí, olvidándome de ti.
Desapareciste. En un punto extraño de la incierta realidad, no supe más de ti. Todas aquellas palabras que hacían estremecer cada parte de mí se las llevó el viento otoñal de Times Square. Y las hojas de los árboles cayeron de repente, haciéndonos resbalar en una espiral de lágrimas. Y echarte de menos se convirtió en una costumbre más, rutinaria y monótona, como comer o respirar a diario. Y las noches de Nueva York se volvieron absurdas y tremendamente drogadictas. El vodka dejó de escucharme porque decía que sin ti no le servía. Cambiaste de carril evitando coincidir conmigo. Y yo me convertí en un trapecista atribulado, temblando porque se le rompen las cuerdas frágiles como pompas de jabón.
El café de las ocho me decía que no ibas a volver y mi estúpido corazón se negaba a aceptarlo. Y así fue, no volviste, y no volverás jamás. Pero me recordarás toda tu eterna y vacía existencia, aunque el miedo a ser feliz que te absorbe te haga olvidar, porque en tu pecho siempre llevarás mi nombre tatuado. Y cada una de las lágrimas que he derramado por ti, te quemarán en la piel como el ácido más corrosivo. Ese solo es un pequeño precio a pagar por todo lo que recibiste y no valoraste.

Y como ves aún sigo aquí, olvidándome de ti. . Times Square - Nueva York. 21.53h. Vuelve.

lunes, 16 de noviembre de 2009

...

Sigo fantaseando contigo, lo admito. Cada día me veo obligada a pasar por la estación de tren donde te encontré por primera vez, donde empezó mi camino a la locura más extrema. Y no consigo controlar mis traviesos pensamientos que juegan a imaginarte bajando de un tren de esos feos y viejos, chocarte conmigo, ver como se te iluminan los ojos al verme, verlos sonreír, verlos verme llorar al darme cuenta de que el patoso que ha tropezado conmigo eres tú. No puedo evitar imaginarme escuchando como dices lo guapa que estoy, cuánto me echas de menos y todo lo que te arrepientes de haberme dejado (escapar) mientras aprietas fuerte mis manos, esas que un día recorrieron cada centímetro de tu dulce piel, esas que entraron en lugares que nadie había conquistado hasta entonces. Mientras te escucho decir todo lo que he pasado meses esperando oír, mi llanto se hace más fuerte; me abrazas, me dejo abrazar; me besas, me dejo besar. Y sólo entonces soy capaz de reaccionar y te grito (entre sollozos de niña pequeña) que no tienes derecho a volver ahora y cantarme toda esa canción de película romántica-adolescente, no ahora, no cuando he conseguido rehacer mi vida sin mi jodido combustible autodestructivo, no ahora que otro combustible me hace feliz. No ahora que me has demostrado que no te importó verme sufrir, verme hundida, ver que no podía salir de ese puto agujero negro que era tu ausencia, ver que no querías saber nada de mí, después de todo. Llegas tarde, cariño. (como siempre).

Y en ese punto descubro que todo es, un día más, una ensoñación, porque jamás sería capaz de decirte todas esas verdades… y ¡qué demonios! Porque jamás volverás a bajar de un tren en esta maldita ciudad y si lo haces, yo no estaré allí para verlo.


* Hubiera dado mi vida por un día más a tu lado. Ahora ya no doy nada. Tú elegiste. Sé feliz, querido. Ahora fumo a tu salud.

martes, 3 de noviembre de 2009

La chica de los ojos tristes


-¿Siempre eres el primero en todo o solo te empeñas en serlo con los coches y conmigo?- Kira habló y esbozó una sonrisa burlona, sin dejar de mirar los ojos de Josh,
esos ojos verdes que la volvían loca y la ataban al mundo como ninguna otra cosa.

-Lo de los coches me viene de serie… Y bueno contigo, el problema es que tus novietes eran unos sosos y no sabían tratarte como realmente mereces.- Y Josh, encendiendo un cigarrillo volvió a dejar sin palabras a la chica de los ojos tristes.

Pero los ojos de Kira cada vez estaban menos triste porque Josh, el chico del segundo A, macarra del barrio, el eterna pesadilla de la policia municipal, el chico más cariñoso del mundo, le estaba robando el corazón y los suspiros de par en par.
Y Josh por primera vez en su vida ya no pensaba en mantener su imagen de soltero de oro y eterno deseado, solo quería seguir viendo atardeces amarrado a la cintura de aquella chica, de la que algún día averiguaría el por qué de la tristeza de sus grandes ojos negros.

jueves, 15 de octubre de 2009

Paradero desconocido.

Terminó septiembre y tú te fugaste con él, de su mano, hasta llegar a vuestro destino: ''Paradero desconocido'', ciudad de cobardes y almas en pena sin ganas de levantarse tras una caída y con un miedo atroz a ser felices. Y yo te eché de menos cada segundo, con cada poro de mi piel.

Llegó octubre, con sus sorprendentes lluvias y sus días grises, como a tí y a mi nos gustaban. Y tú ya no estabas. Y entonces, como Octubre, irrumpió en mi desordenada vida una sonrisa. Sin preguntar, sin pensar, sin mirar.
Hoy sé que era mi salvavidas, mi muro de contención, la fuerza para salir y volver a ser feliz.

Y, hoy, sigo teniendo momentos de debilidad en los que asumo que te echo de menos... Pero en ''Paradero desconocido'' no admiten sonrisas y yo la llevo siempre puesta.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Tacones altos, whisky barato, carmín rojo y generoso escote. Esta noche se come el mundo porque nadie está a su lado. Esta noche ahoga las penas y se hunde en el fondo con ellas.
Pero mañana sube la marea devolviendo a la orilla su cuerpo desnudo en una cama extraña, con un hombre desconocido y con sus penas tatuadas en su piel, acompañadas de toda la inmundicia que encontraron en aquel fondo dónde ella las ahogó, hundiéndose con ellas.

Tacones altos, whisky barato, carmín rojo y generoso escote. Esta noche se come el mundo. O el mundo se la come a ella.

martes, 8 de septiembre de 2009

Cobardes.

- Intentémoslo, ¿qué podemos perder? – dijo Clara, invadida por el pánico al rechazo, al "no" que sería el final definitivo de la relación más autodestructiva de sus vidas.
- Sabes que no funcionará, Cla. Te quiero, y por eso no quiero que sufras. Puedes perder tu sonrisa, y no me lo perdonaría nunca.- Y sus temores se cumplieron.
- Nunca, ¿me oyes? Nunca podré olvidarte- Y Clara ya no pudo esconder más sus lágrimas.
- Ni yo, aunque salga con otras, siempre estarás en algún rincón de mí.

Y así, llorando, se despidieron para siempre. Cobardes. Sin valor para sacar adelante el amor que ambos sentían, sin valor para ni siquiera intentarlo. Cobardes, cobardes, cobardes. Y una voz siempre les repetiría en la cabeza: ¡cobardes!
Y nunca es lo que pudo haber sido.

martes, 25 de agosto de 2009

Tiempo.

El devenir del tiempo. A veces cruel, a veces balsámico, a veces amigo, otras el más terrible de los huracanes que arrasan la tranquilidad de una vida completamente normal, sin sobresaltos, sin sorpresas, sin problemas que resolver concienzudamente ; mi vida. El devenir del tiempo me demostró muchas cosas. Me demostró que en ocasiones había que tomar decisiones drásticas, definitivas y sobre todo dolorosas. Pero no un dolor superficial como el que provoca una mala caída, sino un dolor interior, demasiado íntimo, demasiado anclado al alma, el dolor más doloroso. Entre otras cosas, tuve que separarme de ti, sin que tu quisieras, sin que yo quisiera, provocando el sufrimiento de ambos. El tiempo y la experiencia me mostraron que, a veces, no es suficiento con querer, con amar, con desear, y que las cosas se ponen muy difíciles en ocasiones. Descubrí que las frases de las películas no son ciertas, que el amor NO lo puede todo y que TODO pudo con nosotros, con lo nuestro.
Y aquí, con toda la vida por delante, con mucho tiempo por transcurrir, hay días que siento miedo a lo desconocido, al dolor que (seguro) está por venir. Pero la curiosidad es más fuerte. Y la vana esperanza de volver a verte y de que el tiempo decida volver a unirnos en el mismo espacio-tiempo me mantiene muy viva, abrazada al tiempo.

viernes, 21 de agosto de 2009

Y de repente.

Y aquel cielo, tan azul y tan inmenso, capaz de embrujar, enamorar e incluso de dominar las emociones de quien lo observa embobado, aquel cielo tan amada y admirado, de repente se le vino encima con todo su azul y toda su inmensidad. Y, de repente, descubrió que el cielo de aquella bonita y abarrotada ciudad no era ni tan bonito, ni tan capaz de enamorar sin él al lado. Y, de repente, supo quién convertía todo en especial; era él, quien ya no estaba.
Y, de repente, fue ayer. Y ya no había hoy, ni mañana, sólo ayer. Y, de repente, nada tenía demasiado sentido y pensar así era demasiado absurdo, pero no pudo evitarlo. Sólo quedaba el tiempo, mejor amigo, mayor enemigo, mejor y peor alíado al mismo tiempo... Tiempo para buscar el bálsamo que volviera a hacer al cielo especial.

lunes, 3 de agosto de 2009

Por ti hubiese sido capaz de partir en dos en cielo, de apagar todas las estrellas y hasta de hacer enfadar a las nubes. Por ti habría renunciado a mi dosis de cafeína de las 10.00h y a la de nicotina de las 22.00h. Habría dejado atrás todos mis vicios, porque mi mayor vicio eras tú.




Y sin embargo, con tu ausencia, bebo tres cafés más al día y fumo más que nunca; ando en compañía de aquel que odias tanto y lloro cada noche recordando tu cuerpo.

viernes, 17 de julio de 2009

Otra vez.

Y otra vez me ha vuelto a pasar.
Otra vez todas las canciones suenan a ti. Otra vez me paro a escuchar los latidos de mi corazón (cada día más viejo y machacado) e intento recordar como se coordinaban perfectamente con los tuyos. Otra vez siento el miedo atroz de perder algo demasiado importante. Otra vez la verdad aterra y duele. Otra vez despertarse no tiene demasiado interés. Otra vez… otra vez me ha vuelto a pasar. Otra vez he descubierto todo aquello que no nos dijimos y he recordado todo aquello que sí dijimos y que nos marcó para siempre. Otra vez me he dado cuenta de que siempre tendrás ese hueco que tú abriste solo para tí.
Hoy de nuevo me he dado cuenta de que solo hace cinco días que no estás a mi lado y yo creía que había pasado una eternidad. De nuevo me he dado cuenta de que vuelven los malos tiempos.


Y anhelo dormir abrazada a ti y despertarme con un beso.

lunes, 6 de julio de 2009


Demasiadas cosas pendientes, un agosto por disfrutar, dos asignaturas por estudiar, muchos besos por almacenar y otros tantos para recordar; noches de sexo en tu coche, cientos de miradas lascivas al cruzarnos en la calle sin conocernos, ciento tres amaneceres que mirar de frente desde la cima de esa montaña; relaciones prohibidas, sentimientos furtivos, añoranzas secretas, seis horas de caricias, ochenta y ocho besos robados, noventa días de echarte de menos y un solo objetivo...




... hacerte feliz.