
martes, 19 de enero de 2010
Sonrisas bipolares.

lunes, 11 de enero de 2010
Inmóvil.
Me pregunto si tú vida también se habrá derrumbado, si estarás enterrado entre escombros como yo, o si has conseguido el hormigón necesario para evitar el desastre. Siempre deseé que fueras feliz. Durante el tiempo que me regalaste solo vivía para conseguirlo. Era mi objetivo prioritario. Mi motor eras tú. Pero todo se hace viejo, y nuestra historia enfermó irremediablemente. Y ninguno de los dos intentó sanarla.
Y como ves, sigo aquí, en nuestro lugar, inmóvil, como el banco de piedra que envolvió nuestro primer beso, como la cama vacía sin nuestros cuerpos, como el reloj que contaba nuestras horas, como mi vida, como mis sonrisas, como nuestra última fotografía. Como tú.
jueves, 26 de noviembre de 2009
Carta I. Vuelve.
Desapareciste. En un punto extraño de la incierta realidad, no supe más de ti. Todas aquellas palabras que hacían estremecer cada parte de mí se las llevó el viento otoñal de Times Square. Y las hojas de los árboles cayeron de repente, haciéndonos resbalar en una espiral de lágrimas. Y echarte de menos se convirtió en una costumbre más, rutinaria y monótona, como comer o respirar a diario. Y las noches de Nueva York se volvieron absurdas y tremendamente drogadictas. El vodka dejó de escucharme porque decía que sin ti no le servía. Cambiaste de carril evitando coincidir conmigo. Y yo me convertí en un trapecista atribulado, temblando porque se le rompen las cuerdas frágiles como pompas de jabón.
El café de las ocho me decía que no ibas a volver y mi estúpido corazón se negaba a aceptarlo. Y así fue, no volviste, y no volverás jamás. Pero me recordarás toda tu eterna y vacía existencia, aunque el miedo a ser feliz que te absorbe te haga olvidar, porque en tu pecho siempre llevarás mi nombre tatuado. Y cada una de las lágrimas que he derramado por ti, te quemarán en la piel como el ácido más corrosivo. Ese solo es un pequeño precio a pagar por todo lo que recibiste y no valoraste.
Y como ves aún sigo aquí, olvidándome de ti. . Times Square - Nueva York. 21.53h. Vuelve.
lunes, 16 de noviembre de 2009
...
Y en ese punto descubro que todo es, un día más, una ensoñación, porque jamás sería capaz de decirte todas esas verdades… y ¡qué demonios! Porque jamás volverás a bajar de un tren en esta maldita ciudad y si lo haces, yo no estaré allí para verlo.
* Hubiera dado mi vida por un día más a tu lado. Ahora ya no doy nada. Tú elegiste. Sé feliz, querido. Ahora fumo a tu salud.
martes, 3 de noviembre de 2009
La chica de los ojos tristes

esos ojos verdes que la volvían loca y la ataban al mundo como ninguna otra cosa.
-Lo de los coches me viene de serie… Y bueno contigo, el problema es que tus novietes eran unos sosos y no sabían tratarte como realmente mereces.- Y Josh, encendiendo un cigarrillo volvió a dejar sin palabras a la chica de los ojos tristes.
Pero los ojos de Kira cada vez estaban menos triste porque Josh, el chico del segundo A, macarra del barrio, el eterna pesadilla de la policia municipal, el chico más cariñoso del mundo, le estaba robando el corazón y los suspiros de par en par.
Y Josh por primera vez en su vida ya no pensaba en mantener su imagen de soltero de oro y eterno deseado, solo quería seguir viendo atardeces amarrado a la cintura de aquella chica, de la que algún día averiguaría el por qué de la tristeza de sus grandes ojos negros.
jueves, 15 de octubre de 2009
Paradero desconocido.
Llegó octubre, con sus sorprendentes lluvias y sus días grises, como a tí y a mi nos gustaban. Y tú ya no estabas. Y entonces, como Octubre, irrumpió en mi desordenada vida una sonrisa. Sin preguntar, sin pensar, sin mirar.
Hoy sé que era mi salvavidas, mi muro de contención, la fuerza para salir y volver a ser feliz.
Y, hoy, sigo teniendo momentos de debilidad en los que asumo que te echo de menos... Pero en ''Paradero desconocido'' no admiten sonrisas y yo la llevo siempre puesta.
sábado, 26 de septiembre de 2009
Tacones altos, whisky barato, carmín rojo y generoso escote. Esta noche se come el mundo. O el mundo se la come a ella. martes, 8 de septiembre de 2009
Cobardes.
- Sabes que no funcionará, Cla. Te quiero, y por eso no quiero que sufras. Puedes perder tu sonrisa, y no me lo perdonaría nunca.- Y sus temores se cumplieron.
- Nunca, ¿me oyes? Nunca podré olvidarte- Y Clara ya no pudo esconder más sus lágrimas.
- Ni yo, aunque salga con otras, siempre estarás en algún rincón de mí.
Y así, llorando, se despidieron para siempre. Cobardes. Sin valor para sacar adelante el amor que ambos sentían, sin valor para ni siquiera intentarlo. Cobardes, cobardes, cobardes. Y una voz siempre les repetiría en la cabeza: ¡cobardes!
martes, 25 de agosto de 2009
Tiempo.
Y aquí, con toda la vida por delante, con mucho tiempo por transcurrir, hay días que siento miedo a lo desconocido, al dolor que (seguro) está por venir. Pero la curiosidad es más fuerte. Y la vana esperanza de volver a verte y de que el tiempo decida volver a unirnos en el mismo espacio-tiempo me mantiene muy viva, abrazada al tiempo.
viernes, 21 de agosto de 2009
Y de repente.
Y, de repente, fue ayer. Y ya no había hoy, ni mañana, sólo ayer. Y, de repente, nada tenía demasiado sentido y pensar así era demasiado absurdo, pero no pudo evitarlo. Sólo quedaba el tiempo, mejor amigo, mayor enemigo, mejor y peor alíado al mismo tiempo... Tiempo para buscar el bálsamo que volviera a hacer al cielo especial.
lunes, 3 de agosto de 2009
viernes, 17 de julio de 2009
Otra vez.
Otra vez todas las canciones suenan a ti. Otra vez me paro a escuchar los latidos de mi corazón (cada día más viejo y machacado) e intento recordar como se coordinaban perfectamente con los tuyos. Otra vez siento el miedo atroz de perder algo demasiado importante. Otra vez la verdad aterra y duele. Otra vez despertarse no tiene demasiado interés. Otra vez… otra vez me ha vuelto a pasar. Otra vez he descubierto todo aquello que no nos dijimos y he recordado todo aquello que sí dijimos y que nos marcó para siempre. Otra vez me he dado cuenta de que siempre tendrás ese hueco que tú abriste solo para tí.
Hoy de nuevo me he dado cuenta de que solo hace cinco días que no estás a mi lado y yo creía que había pasado una eternidad. De nuevo me he dado cuenta de que vuelven los malos tiempos.
Y anhelo dormir abrazada a ti y despertarme con un beso.
lunes, 6 de julio de 2009

martes, 30 de junio de 2009
Sentí miedo, porque mi corazón había decidido desconfiar de todos los corazones que se le acercaban con dobles intenciones.
Aun hoy me pregunto en qué fallé. Qué es lo que hice mal para que del mismo modo, tan sigiloso, con el que me robaste toda posibilidad de vivir sin ti, desaparecieras. Me maldije cada segundo de cada minuto, de cada hora de cada día por no haber sido capaz de llenarte en todos los sentidos para retenerte a mi lado por el fin de mis días.
Estuve dispuesta a olvidar la edad, a olvidar los abismos de costumbres, gustos, estilos y amistades que nos diferenciaban. Enfrenté la posibilidad de que todo pudiese estar en nuestra contra, cerré los ojos, metí la quinta y corté los frenos. Y choqué, choqué con algún obstáculo. Obstáculo que todavía no he identificado, y al cual, todavía hoy sigo dedicándole algunos minutos del día de mi pensamiento. Después de la colisión que secó mi corazón y se llevó parte de mi alma consigo, abrí los ojos y ya no estabas a mi lado. Y tras falsas promesas de volver a deleitarme con tu aparición, me resigné a la hecatombe de tu ausencia.
Pero me levanté de nuevo y fui capaz de mirar hacia delante, de manera diferente a cómo era antes de tu entrada triunfal, y de tu cobarde retirada.
Y tú, nunca llegarás a saber nada. Seguirás en la ignorancia de mis sentimientos, como siempre.
Aunque, quizás nunca te importaron.
sábado, 20 de junio de 2009
Dudas cercanas.

Y el tiempo se me escurre entre los dedos, porque sé que todo avanza y lo hace a una velocidad vertiginosa y en nuestra contra. Miro el calendario una y otra vez contando los días que faltan para volverte a tener, con un doble sentimiento. Me confunde todo esto… invade mis noches en vela, me tortura… mi conciencia no da tregua.
Deseo con todo mi ser que llegue ese momento, pero esa llegada... escuece,quema,pesa. Porque será la última vez, el fin de la historia. El final del cuento sin moraleja. El principio de las lágrimas. El comienzo de nada.
Y en días como hoy, una está harta. Harta de finales. Harta de ausencias y soledades. Harta de sentir que siempre falta algo.
- Y dime, ¿Qué haré yo, entonces, cuándo todo acabe?
sábado, 13 de junio de 2009
Contaminame.
viernes, 12 de junio de 2009
Sin ti.

Sigo esperando que llegue el día en el que todo haya pasado, que pueda mirar atrás sin sentir ese escalofrío… lo espero con la misma esperanza como espero con ansía a ese día que haga saltar la chispa de buenos sentimientos entre la poesía y yo… Y la verdad es que empiezo a dudar de que ese día llegue…
De lo que no tengo dudas es de tu vuelta. Sé que jamás volverás, que tu hasta luego fue un adiós definitivo, un ‘’me marcho para no volver’’ que tuve que leer entre líneas… Pero aun así me mantuve firme con mi sonrisa y mi buen humor hacia ti. Y a veces, solo a veces deseo que sepas todo esto, deseo contarte todo lo que sentí contigo, todo lo que sentí con tu partida y todo lo que me sigue rondando por la cabeza…
miércoles, 3 de junio de 2009
Need you.
- ¿Me echas de menos?
- Lo sabes.
- Lo sé.
Y aun hoy, ese miedo, sigue llenando mis noches en vela.
martes, 2 de junio de 2009
La enfermedad del amor.

Dicha enfermedad constaba de dos fases:
1. La Fase pasional: el inicio, que siempre es una causa externa, es la visión del objeto de deseo. Una vez despertado el deseo pueden ocurrir dos cosas: que el deseo desaparezca o que aumente. Si ocurre esto último, se convierte en una obsesión, de modo que solo se piensa en el objeto deseado. En este punto se corrompe el juicio de la razón; la razón pasa a estar al servicio de ese deseo. Aquí ya se lo puede considerar como una patología; nade la enfermedad.
2. La Fase de la patología: Los médicos lo denominaban técnicamente “aegritudo amoris”. En este punto, el objeto de deseo focaliza toda la actividad cerebral. El cerebro retiene la imagen del objeto de deseo en la fantasía y la recuerda constantemente en la memoria. Así pues, el individuo cuando llega a este estado patológico tiene la RAZÓN al servicio de la VOLUNTAD.
Como toda enfermedad registrada tiene unos síntomas y unos posibles remedios, con mayor o menor eficacia.
Síntomas.
- Insomnio.
- Falta de apetito.
- Palidez.
- Adelgazamiento rápido.
- Ojeras. (Estos tres últimos derivados de los dos primeros)
- Cambios bruscos de ánimo.
- Respiración irregular.
- Hablar constantemente del objeto de deseo.
- Suspiros profundos.
- Aceleración del pulso y ritmo cardíaco irregular. (En este último caso, se van diciendo nombres de posibles candidatos al enfermo de amor y controlando en cuál de ellos se alteraba el pulso se intentaba descubrir la identidad del causante.)
Remedios. (Remedia Amoris)
- Tomar baños de agua caliente para relajar el cuerpo y devolver al organismo su equilibrio.
- Quitar del pensamiento al objeto de deseo de cuatro modos:
1. Haciendo un largo viaje.
2. Intentando convencer al apasionado de que en el momento en el que consiga lo que desea terminará su interés por esa persona.
3. Hablándole mal de su objeto de deseo.
4. Mostrándole al apasionado a una anciana e intentar convencerle de que en poco tiempo su amada será así.
- Hacer el amor con otra persona distinta al enamorado. La explicación científica a este remedio estaba en la sangre, que era la que sufría una alteración grave en el enfermo y, a su vez, era la encargada de producir el semen en el apasionado. Así, el enfermo tenía gran acumulación de semen y era una forma de expulsarlo e intentar devolver a la sangre su equilibrio.
Remedios que se pensaban eficaces pero que no lo eran. El amor estaba considerado como una enfermedad que podía ser grave e incluso podía llevar a la muerte… pero, cuando todo va bien, ¿no es el mejor de los regalos?
