martes, 19 de enero de 2010

Sonrisas bipolares.




Cuando todo se derrumba, miro al frente, y ahí estás tú, como un destello en mi oscuridad, un destello de esa felicidad que le robo al tiempo cada amanecer. Eres mi aire, mi oxígeno, mi vía de escape y mi descanso. Adormeces al dolor, reverberas mi alma, mantienes despierto a mi espíritu. Mantienes unidas las estrellas de mi firmamento, que ya es tuyo y ya es nuestro. Escribes en el cuaderno de mi vida palabras felices, palabras que alimentan mi ser y desatan sonrisas bipolares y caricias furtivas debajo de cualquier mantel de restaurante chino con aroma a celebración fingida. Abrigas mi corazón y yo ya no quiero pasar frío.



*Te invito a un café en mi jardín del Edén, las manzanas te esperan ansiosas por hacer lo incorrecto. Y yo… yo deseo morder cada una de ellas, amarrarme a tu cintura y seguir siendo okupas de corazones ajenos por mucho tiempo.

lunes, 11 de enero de 2010

Inmóvil.

Como en nuestra última fotografía, me encuentro inmóvil, parada en un momento del tiempo que quisiera borrar para siempre; el momento en el que todo se derrumba y entre mis escombros busco una salida que sé que no encontraré. En cambio, cada diez centímetros sí encuentro un recuerdo que engendra una lágrima, o una sonrisa, que enciende mi esperanza, esa que intento apagar en cuerpo y alma. Y tú no estás.

Me pregunto si tú vida también se habrá derrumbado, si estarás enterrado entre escombros como yo, o si has conseguido el hormigón necesario para evitar el desastre. Siempre deseé que fueras feliz. Durante el tiempo que me regalaste solo vivía para conseguirlo. Era mi objetivo prioritario. Mi motor eras tú. Pero todo se hace viejo, y nuestra historia enfermó irremediablemente. Y ninguno de los dos intentó sanarla.


Y como ves, sigo aquí, en nuestro lugar, inmóvil, como el banco de piedra que envolvió nuestro primer beso, como la cama vacía sin nuestros cuerpos, como el reloj que contaba nuestras horas, como mi vida, como mis sonrisas, como nuestra última fotografía. Como .

domingo, 13 de diciembre de 2009

* Adoro sentir tu olor invadiendo mi piel, acomodándose en ella como si fuera a quedarse a vivir aquí para siempre.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Carta I. Vuelve.

Y como ves aún sigo aquí, olvidándome de ti.
Desapareciste. En un punto extraño de la incierta realidad, no supe más de ti. Todas aquellas palabras que hacían estremecer cada parte de mí se las llevó el viento otoñal de Times Square. Y las hojas de los árboles cayeron de repente, haciéndonos resbalar en una espiral de lágrimas. Y echarte de menos se convirtió en una costumbre más, rutinaria y monótona, como comer o respirar a diario. Y las noches de Nueva York se volvieron absurdas y tremendamente drogadictas. El vodka dejó de escucharme porque decía que sin ti no le servía. Cambiaste de carril evitando coincidir conmigo. Y yo me convertí en un trapecista atribulado, temblando porque se le rompen las cuerdas frágiles como pompas de jabón.
El café de las ocho me decía que no ibas a volver y mi estúpido corazón se negaba a aceptarlo. Y así fue, no volviste, y no volverás jamás. Pero me recordarás toda tu eterna y vacía existencia, aunque el miedo a ser feliz que te absorbe te haga olvidar, porque en tu pecho siempre llevarás mi nombre tatuado. Y cada una de las lágrimas que he derramado por ti, te quemarán en la piel como el ácido más corrosivo. Ese solo es un pequeño precio a pagar por todo lo que recibiste y no valoraste.

Y como ves aún sigo aquí, olvidándome de ti. . Times Square - Nueva York. 21.53h. Vuelve.

lunes, 16 de noviembre de 2009

...

Sigo fantaseando contigo, lo admito. Cada día me veo obligada a pasar por la estación de tren donde te encontré por primera vez, donde empezó mi camino a la locura más extrema. Y no consigo controlar mis traviesos pensamientos que juegan a imaginarte bajando de un tren de esos feos y viejos, chocarte conmigo, ver como se te iluminan los ojos al verme, verlos sonreír, verlos verme llorar al darme cuenta de que el patoso que ha tropezado conmigo eres tú. No puedo evitar imaginarme escuchando como dices lo guapa que estoy, cuánto me echas de menos y todo lo que te arrepientes de haberme dejado (escapar) mientras aprietas fuerte mis manos, esas que un día recorrieron cada centímetro de tu dulce piel, esas que entraron en lugares que nadie había conquistado hasta entonces. Mientras te escucho decir todo lo que he pasado meses esperando oír, mi llanto se hace más fuerte; me abrazas, me dejo abrazar; me besas, me dejo besar. Y sólo entonces soy capaz de reaccionar y te grito (entre sollozos de niña pequeña) que no tienes derecho a volver ahora y cantarme toda esa canción de película romántica-adolescente, no ahora, no cuando he conseguido rehacer mi vida sin mi jodido combustible autodestructivo, no ahora que otro combustible me hace feliz. No ahora que me has demostrado que no te importó verme sufrir, verme hundida, ver que no podía salir de ese puto agujero negro que era tu ausencia, ver que no querías saber nada de mí, después de todo. Llegas tarde, cariño. (como siempre).

Y en ese punto descubro que todo es, un día más, una ensoñación, porque jamás sería capaz de decirte todas esas verdades… y ¡qué demonios! Porque jamás volverás a bajar de un tren en esta maldita ciudad y si lo haces, yo no estaré allí para verlo.


* Hubiera dado mi vida por un día más a tu lado. Ahora ya no doy nada. Tú elegiste. Sé feliz, querido. Ahora fumo a tu salud.

martes, 3 de noviembre de 2009

La chica de los ojos tristes


-¿Siempre eres el primero en todo o solo te empeñas en serlo con los coches y conmigo?- Kira habló y esbozó una sonrisa burlona, sin dejar de mirar los ojos de Josh,
esos ojos verdes que la volvían loca y la ataban al mundo como ninguna otra cosa.

-Lo de los coches me viene de serie… Y bueno contigo, el problema es que tus novietes eran unos sosos y no sabían tratarte como realmente mereces.- Y Josh, encendiendo un cigarrillo volvió a dejar sin palabras a la chica de los ojos tristes.

Pero los ojos de Kira cada vez estaban menos triste porque Josh, el chico del segundo A, macarra del barrio, el eterna pesadilla de la policia municipal, el chico más cariñoso del mundo, le estaba robando el corazón y los suspiros de par en par.
Y Josh por primera vez en su vida ya no pensaba en mantener su imagen de soltero de oro y eterno deseado, solo quería seguir viendo atardeces amarrado a la cintura de aquella chica, de la que algún día averiguaría el por qué de la tristeza de sus grandes ojos negros.

jueves, 15 de octubre de 2009

Paradero desconocido.

Terminó septiembre y tú te fugaste con él, de su mano, hasta llegar a vuestro destino: ''Paradero desconocido'', ciudad de cobardes y almas en pena sin ganas de levantarse tras una caída y con un miedo atroz a ser felices. Y yo te eché de menos cada segundo, con cada poro de mi piel.

Llegó octubre, con sus sorprendentes lluvias y sus días grises, como a tí y a mi nos gustaban. Y tú ya no estabas. Y entonces, como Octubre, irrumpió en mi desordenada vida una sonrisa. Sin preguntar, sin pensar, sin mirar.
Hoy sé que era mi salvavidas, mi muro de contención, la fuerza para salir y volver a ser feliz.

Y, hoy, sigo teniendo momentos de debilidad en los que asumo que te echo de menos... Pero en ''Paradero desconocido'' no admiten sonrisas y yo la llevo siempre puesta.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Tacones altos, whisky barato, carmín rojo y generoso escote. Esta noche se come el mundo porque nadie está a su lado. Esta noche ahoga las penas y se hunde en el fondo con ellas.
Pero mañana sube la marea devolviendo a la orilla su cuerpo desnudo en una cama extraña, con un hombre desconocido y con sus penas tatuadas en su piel, acompañadas de toda la inmundicia que encontraron en aquel fondo dónde ella las ahogó, hundiéndose con ellas.

Tacones altos, whisky barato, carmín rojo y generoso escote. Esta noche se come el mundo. O el mundo se la come a ella.

martes, 8 de septiembre de 2009

Cobardes.

- Intentémoslo, ¿qué podemos perder? – dijo Clara, invadida por el pánico al rechazo, al "no" que sería el final definitivo de la relación más autodestructiva de sus vidas.
- Sabes que no funcionará, Cla. Te quiero, y por eso no quiero que sufras. Puedes perder tu sonrisa, y no me lo perdonaría nunca.- Y sus temores se cumplieron.
- Nunca, ¿me oyes? Nunca podré olvidarte- Y Clara ya no pudo esconder más sus lágrimas.
- Ni yo, aunque salga con otras, siempre estarás en algún rincón de mí.

Y así, llorando, se despidieron para siempre. Cobardes. Sin valor para sacar adelante el amor que ambos sentían, sin valor para ni siquiera intentarlo. Cobardes, cobardes, cobardes. Y una voz siempre les repetiría en la cabeza: ¡cobardes!
Y nunca es lo que pudo haber sido.

martes, 25 de agosto de 2009

Tiempo.

El devenir del tiempo. A veces cruel, a veces balsámico, a veces amigo, otras el más terrible de los huracanes que arrasan la tranquilidad de una vida completamente normal, sin sobresaltos, sin sorpresas, sin problemas que resolver concienzudamente ; mi vida. El devenir del tiempo me demostró muchas cosas. Me demostró que en ocasiones había que tomar decisiones drásticas, definitivas y sobre todo dolorosas. Pero no un dolor superficial como el que provoca una mala caída, sino un dolor interior, demasiado íntimo, demasiado anclado al alma, el dolor más doloroso. Entre otras cosas, tuve que separarme de ti, sin que tu quisieras, sin que yo quisiera, provocando el sufrimiento de ambos. El tiempo y la experiencia me mostraron que, a veces, no es suficiento con querer, con amar, con desear, y que las cosas se ponen muy difíciles en ocasiones. Descubrí que las frases de las películas no son ciertas, que el amor NO lo puede todo y que TODO pudo con nosotros, con lo nuestro.
Y aquí, con toda la vida por delante, con mucho tiempo por transcurrir, hay días que siento miedo a lo desconocido, al dolor que (seguro) está por venir. Pero la curiosidad es más fuerte. Y la vana esperanza de volver a verte y de que el tiempo decida volver a unirnos en el mismo espacio-tiempo me mantiene muy viva, abrazada al tiempo.

viernes, 21 de agosto de 2009

Y de repente.

Y aquel cielo, tan azul y tan inmenso, capaz de embrujar, enamorar e incluso de dominar las emociones de quien lo observa embobado, aquel cielo tan amada y admirado, de repente se le vino encima con todo su azul y toda su inmensidad. Y, de repente, descubrió que el cielo de aquella bonita y abarrotada ciudad no era ni tan bonito, ni tan capaz de enamorar sin él al lado. Y, de repente, supo quién convertía todo en especial; era él, quien ya no estaba.
Y, de repente, fue ayer. Y ya no había hoy, ni mañana, sólo ayer. Y, de repente, nada tenía demasiado sentido y pensar así era demasiado absurdo, pero no pudo evitarlo. Sólo quedaba el tiempo, mejor amigo, mayor enemigo, mejor y peor alíado al mismo tiempo... Tiempo para buscar el bálsamo que volviera a hacer al cielo especial.

lunes, 3 de agosto de 2009

Por ti hubiese sido capaz de partir en dos en cielo, de apagar todas las estrellas y hasta de hacer enfadar a las nubes. Por ti habría renunciado a mi dosis de cafeína de las 10.00h y a la de nicotina de las 22.00h. Habría dejado atrás todos mis vicios, porque mi mayor vicio eras tú.




Y sin embargo, con tu ausencia, bebo tres cafés más al día y fumo más que nunca; ando en compañía de aquel que odias tanto y lloro cada noche recordando tu cuerpo.

viernes, 17 de julio de 2009

Otra vez.

Y otra vez me ha vuelto a pasar.
Otra vez todas las canciones suenan a ti. Otra vez me paro a escuchar los latidos de mi corazón (cada día más viejo y machacado) e intento recordar como se coordinaban perfectamente con los tuyos. Otra vez siento el miedo atroz de perder algo demasiado importante. Otra vez la verdad aterra y duele. Otra vez despertarse no tiene demasiado interés. Otra vez… otra vez me ha vuelto a pasar. Otra vez he descubierto todo aquello que no nos dijimos y he recordado todo aquello que sí dijimos y que nos marcó para siempre. Otra vez me he dado cuenta de que siempre tendrás ese hueco que tú abriste solo para tí.
Hoy de nuevo me he dado cuenta de que solo hace cinco días que no estás a mi lado y yo creía que había pasado una eternidad. De nuevo me he dado cuenta de que vuelven los malos tiempos.


Y anhelo dormir abrazada a ti y despertarme con un beso.

lunes, 6 de julio de 2009


Demasiadas cosas pendientes, un agosto por disfrutar, dos asignaturas por estudiar, muchos besos por almacenar y otros tantos para recordar; noches de sexo en tu coche, cientos de miradas lascivas al cruzarnos en la calle sin conocernos, ciento tres amaneceres que mirar de frente desde la cima de esa montaña; relaciones prohibidas, sentimientos furtivos, añoranzas secretas, seis horas de caricias, ochenta y ocho besos robados, noventa días de echarte de menos y un solo objetivo...




... hacerte feliz.

martes, 30 de junio de 2009

Aunque tú nunca llegarás a saberlo para mi fuiste muy grande. Te colaste sin permiso y sin previo aviso hasta el fondo de mi corazón herido y maltratado por las guerras que nos pone en el camino el destino. Entraste sin hacer ruido, poco a poco, hora a hora, beso a beso. Y cuando me quise dar cuenta ya no podía pensar en mí sin ti.
Sentí miedo, porque mi corazón había decidido desconfiar de todos los corazones que se le acercaban con dobles intenciones.
Aun hoy me pregunto en qué fallé. Qué es lo que hice mal para que del mismo modo, tan sigiloso, con el que me robaste toda posibilidad de vivir sin ti, desaparecieras. Me maldije cada segundo de cada minuto, de cada hora de cada día por no haber sido capaz de llenarte en todos los sentidos para retenerte a mi lado por el fin de mis días.
Estuve dispuesta a olvidar la edad, a olvidar los abismos de costumbres, gustos, estilos y amistades que nos diferenciaban. Enfrenté la posibilidad de que todo pudiese estar en nuestra contra, cerré los ojos, metí la quinta y corté los frenos. Y choqué, choqué con algún obstáculo. Obstáculo que todavía no he identificado, y al cual, todavía hoy sigo dedicándole algunos minutos del día de mi pensamiento. Después de la colisión que secó mi corazón y se llevó parte de mi alma consigo, abrí los ojos y ya no estabas a mi lado. Y tras falsas promesas de volver a deleitarme con tu aparición, me resigné a la hecatombe de tu ausencia.

Pero me levanté de nuevo y fui capaz de mirar hacia delante, de manera diferente a cómo era antes de tu entrada triunfal, y de tu cobarde retirada.
Y tú, nunca llegarás a saber nada. Seguirás en la ignorancia de mis sentimientos, como siempre.

Aunque, quizás nunca te importaron.

sábado, 20 de junio de 2009

Dudas cercanas.


Y el tiempo se me escurre entre los dedos, porque sé que todo avanza y lo hace a una velocidad vertiginosa y en nuestra contra. Miro el calendario una y otra vez contando los días que faltan para volverte a tener, con un doble sentimiento. Me confunde todo esto… invade mis noches en vela, me tortura… mi conciencia no da tregua.
Deseo con todo mi ser que llegue ese momento, pero esa llegada... escuece,quema,pesa. Porque será la última vez, el fin de la historia. El final del cuento sin moraleja. El principio de las lágrimas. El comienzo de nada.
Y en días como hoy, una está harta. Harta de finales. Harta de ausencias y soledades. Harta de sentir que siempre falta algo.







- Y dime, ¿Qué haré yo, entonces, cuándo todo acabe?

sábado, 13 de junio de 2009

Contaminame.

que caminas sin mirar atrás, hacia las puertas del averno, prometeme que jamás olvidarás todo lo vivido; que me guardarás un sitio a tu lado para cuando decida emprender el viaje. Transmiteme esa decisión y esa valentía para ser capaz de reunirme allí contigo. Deja que cada vez que cierre los ojos, seas tú quien torture mis noches, mis mañanas, mis días. No me dejes olvidarte nunca. Sé tú mi fuerza, mi motivo, mis ganas, mi lecho de rosas, mi lecho de muerte, mis lágrimas, mi risa. Sé tú en mi. Todo tú en mi. Contaminame.

viernes, 12 de junio de 2009

Sin ti.


Que me desespero, sin ti. Que el recuerdo de nuestras noches me sigue corrompiendo por dentro. Que eres en mi como la sal en la nieve… porque después de ti no queda nada en mi.


Sigo esperando que llegue el día en el que todo haya pasado, que pueda mirar atrás sin sentir ese escalofrío… lo espero con la misma esperanza como espero con ansía a ese día que haga saltar la chispa de buenos sentimientos entre la poesía y yo… Y la verdad es que empiezo a dudar de que ese día llegue…


De lo que no tengo dudas es de tu vuelta. Sé que jamás volverás, que tu hasta luego fue un adiós definitivo, un ‘’me marcho para no volver’’ que tuve que leer entre líneas… Pero aun así me mantuve firme con mi sonrisa y mi buen humor hacia ti. Y a veces, solo a veces deseo que sepas todo esto, deseo contarte todo lo que sentí contigo, todo lo que sentí con tu partida y todo lo que me sigue rondando por la cabeza…

Pero sé que no lo haré, que no tengo agallas para hacerlo, y en el fondo es porque creo que es mejor así...

Todo lo que empieza tiene un final; hay que aceptar las cosas como te vienen... Es hora de llevar a cabo todos esos dichos populares que escuché en casa durante toda mi vida.


Allá voy.

miércoles, 3 de junio de 2009

Need you.


- ¿Me echas de menos?
- Lo sabes.
- Lo sé.


Lo sabía pero me invadía el miedo de que algún día dejase de hacerlo. La distancia no ayudaba, el tiempo tampoco.
Y aun hoy, ese miedo, sigue llenando mis noches en vela.

martes, 2 de junio de 2009

La enfermedad del amor.


En la Edad Media, la pasión provocada por el amor, e incluso el amor mismo (exceptuando el “amor puro”) estaban considerados una enfermedad y estaba registrada en los tratados médicos como tal.
Dicha enfermedad constaba de dos fases:

1. La Fase pasional: el inicio, que siempre es una causa externa, es la visión del objeto de deseo. Una vez despertado el deseo pueden ocurrir dos cosas: que el deseo desaparezca o que aumente. Si ocurre esto último, se convierte en una obsesión, de modo que solo se piensa en el objeto deseado. En este punto se corrompe el juicio de la razón; la razón pasa a estar al servicio de ese deseo. Aquí ya se lo puede considerar como una patología; nade la enfermedad.

2. La Fase de la patología: Los médicos lo denominaban técnicamente “aegritudo amoris”. En este punto, el objeto de deseo focaliza toda la actividad cerebral. El cerebro retiene la imagen del objeto de deseo en la fantasía y la recuerda constantemente en la memoria. Así pues, el individuo cuando llega a este estado patológico tiene la RAZÓN al servicio de la VOLUNTAD.


Como toda enfermedad registrada tiene unos síntomas y unos posibles remedios, con mayor o menor eficacia.


Síntomas.
- Insomnio.
- Falta de apetito.
- Palidez.
- Adelgazamiento rápido.
- Ojeras. (Estos tres últimos derivados de los dos primeros)
- Cambios bruscos de ánimo.
- Respiración irregular.
- Hablar constantemente del objeto de deseo.
- Suspiros profundos.
- Aceleración del pulso y ritmo cardíaco irregular. (En este último caso, se van diciendo nombres de posibles candidatos al enfermo de amor y controlando en cuál de ellos se alteraba el pulso se intentaba descubrir la identidad del causante.)







Remedios. (Remedia Amoris)
- Tomar baños de agua caliente para relajar el cuerpo y devolver al organismo su equilibrio.
- Quitar del pensamiento al objeto de deseo de cuatro modos:
1. Haciendo un largo viaje.
2. Intentando convencer al apasionado de que en el momento en el que consiga lo que desea terminará su interés por esa persona.
3. Hablándole mal de su objeto de deseo.
4. Mostrándole al apasionado a una anciana e intentar convencerle de que en poco tiempo su amada será así.
- Hacer el amor con otra persona distinta al enamorado. La explicación científica a este remedio estaba en la sangre, que era la que sufría una alteración grave en el enfermo y, a su vez, era la encargada de producir el semen en el apasionado. Así, el enfermo tenía gran acumulación de semen y era una forma de expulsarlo e intentar devolver a la sangre su equilibrio.





Remedios que se pensaban eficaces pero que no lo eran. El amor estaba considerado como una enfermedad que podía ser grave e incluso podía llevar a la muerte… pero, cuando todo va bien, ¿no es el mejor de los regalos?